Con ojos de niño

por Blanca Santamaría

CON OJOS DE NIÑO

El jueves fue un día especial. De repente me dijeron a mí y a y mis hermanos que a la una íbamos a ver un capítulo.  Flipé, por la mañana, lo nunca visto, dejando la tarea sin terminar. Claro que mi padre se iba a trabajar y mi madre tenía un tele-claustro de su trabajo, por ser el último día antes de las vacaciones.

Bueno, vacaciones es un decir. Ahora me arrepiento de lo que dije ese otro jueves: ¡Bien no hay cole!, cuando al regresar a casa a las dos nos dijeron que al día siguiente no habría clase por el coronavirus. Salté de alegría con mis amigos, fue la última vez. He saltado algún rato en estas tres semanas, pero no de alegría, y nunca con mis amigos.

Me asomé un poco al claustro y vi muchas caritas, todos profes y pensé: “Detrás de cada uno de ellos hay 25 niños como yo, en su casa-cole, tele-estudiando, tele-aprendiendo hasta nueva orden, desando volver a encontrarse con sus amigos, a salir al recreo y a que una profe de verdad, en una clase de verdad, nos explique los verbos, las sumas con llevadas, que it es de la tercera persona y que la agricultura es del sector primario".

Tardé cuatro días en arrepentirme de lo de: ¡Bien no hay cole!, el lunes por la mañana con la plataforma colgada, una lista de ejercicios que hacer en el correo y mi madre tele-trabajando y diciendo que eso era el cole a partir de ahora, dije: ¡¿¡Quiero volver al Cole!!!

Comentarios