Los invisibles nos hacemos visibles
por David Alonso
Salgo del cajero como un día más, hoy va a hacer bueno, de nuevo me espera un día interesante. La gente lleva días alterada y hay un nerviosismo general. No entiendo esta especie de caos que se ha formado por una simple gripe. La calle está vacía y es raro porque a estas horas los domingos y con este tiempo la calle se llena de ciclistas disfrazados y de corredores que en ved de dormir en una cama, madrugan para hacer deporte. Hoy esta todo muy silencioso, llevo media hora andando y aún no he encontrado ningún bar abierto para poder tomarme un café… ¿Dónde coño desayuno hoy?. Deambulo por las calles, son las mismas de siempre, las mismas avenidas, los mismos parques, los mismos paseos, todo es igual simplemente que hoy soy el único que las anda. Voy como siempre al mismo ritmo de siempre, la misma ruta, pero el silencio que a veces deseo hoy me da miedo. Consigo en una panadería la última barra de pan, es una putada porque hoy han cerrado la iglesia donde los domingos suelo sacarme dinero para toda la semana. Como en un parque, me siento observado desde las ventanas de los edificios, veo como se cierran persianas y se corren las cortinas, es extraño…pero hoy me siento visible por primera vez en mi vida
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