In erte

por Rafael Tabares

Querido hijo:

Desde mi residencia de ancianos, convertida en búnker, me gustaría complacERTE con bellas palabras. Ya sabes como me diviERTE jugar con la literatura. Pero vivimos días difíciles y siento tenERTE que decirlo. Todo a lo que estamos aconstumbrados parece casi inERTE, mientras a mi alredededor acecha la muERTE. Pero no te preocupes por mí.

Sé que tu empresa ha dictaminado un ERTE y que estás afligido. Otra vez con tu mala suERTE. Tienes que sobreponERTE, aunque reconozco que no es fácil. Con lo que te costó encontrar ese trabajo. Pero la televisión adviERTE que la economía se ha paralizado. Dicen que el Estado vendrá a socorrERTE, pero entiendo que no te creas nada y que todo pueda parecERTE que volvemos otra vez a la crisis.

No puedo protegERTE del dichoso virus, pero sí ofrecERTE toda mi comprensión y cariño. Sé que lo ves todo oscuro y que esto que te cuento pueda suponERTE una tontería. Pero lo único que puedo prometERTE es que todo esto llegará a su fin algún día. Y aunque pueda sorprendERTE, lo que más deseo es volver a vERTE  y abrazarte fuERTE.






Comentarios