La necesidad
por Rafael Tabares
La mujer abrió la puerta del ascensor. Ataviada con guantes y mascarilla, recorrió el rellano hasta llegar a la puerta con letra A. Presionó el timbre de la puerta con una cantinela particular y dejó una bolsa en el felpudo. A continuación, regresó al ascensor y esperó. La puerta del piso se abrió con recelo. La figura de una señora mayor se vislumbró tras la puerta en ciernes.
- Buenos días, madre -profirió la mujer desde el fondo del pasillo.
- Buenos días, hija. ¿Qué me traes hoy?
- La leche con calcio, los yogures del colesterol y los medicamentos. Y algo de fruta y pescado fresco que sé que te encanta. Si te hace falta algo más, me lo dices. En el coche tengo de todo.
La señora no dijo nada, lo que provocó la preocupación de la mujer.
- ¿Madre, estás bien? ¿No estarás enferma?
- No, hija mía, tranquila. De momento, esa cosa no se ha acercado por aquí. Lo que pasa es que estoy leyendo un libro de un escritor poco conocido y en él se habla del valor de los abrazos. Y es justo lo que hoy no me puedes dar y lo que más necesito.
La mujer abrió la puerta del ascensor. Ataviada con guantes y mascarilla, recorrió el rellano hasta llegar a la puerta con letra A. Presionó el timbre de la puerta con una cantinela particular y dejó una bolsa en el felpudo. A continuación, regresó al ascensor y esperó. La puerta del piso se abrió con recelo. La figura de una señora mayor se vislumbró tras la puerta en ciernes.
- Buenos días, madre -profirió la mujer desde el fondo del pasillo.
- Buenos días, hija. ¿Qué me traes hoy?
- La leche con calcio, los yogures del colesterol y los medicamentos. Y algo de fruta y pescado fresco que sé que te encanta. Si te hace falta algo más, me lo dices. En el coche tengo de todo.
La señora no dijo nada, lo que provocó la preocupación de la mujer.
- ¿Madre, estás bien? ¿No estarás enferma?
- No, hija mía, tranquila. De momento, esa cosa no se ha acercado por aquí. Lo que pasa es que estoy leyendo un libro de un escritor poco conocido y en él se habla del valor de los abrazos. Y es justo lo que hoy no me puedes dar y lo que más necesito.
Siento contar esta historia tan triste. Hoy no salió otra cosa.
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